Ideas y soluciones para tu vida cotidiana

CÓMO debemos congelar el pan y descongelarlo para que quede como reciente

Si lo hacemos bien, estará tan bueno como recién comprado

El pan es un imprescindible en muchos hogares y no puede faltar en ellos para acompañar en el día a día a los desayunos, las comidas, las meriendas o las cenas; en sus múltiples formas y variedades que nos brinda el mercado. Eso sí, a todos nos gusta que sea crujiente como recién hecho.

Hay ocasiones en las que por diversos motivos no podemos consumirlo reciente y no hay duda de que la mejor forma de conservar el pan, tanto si nos sobra como si no podemos comprarlo todos los días, es congelarlo. Pero el problema surge cuando no tiene el gusto ni la textura que esperábamos. Eso significa que no lo estamos haciendo bien.

A continuación os vamos a dar algunas ideas de cómo debéis congelar el pan para que a la hora de descongelarlo os sepa como recién hecho.

  • 🥖 Usad bolsas de plástico bien cerradas: aunque lo compréis envuelto en papel o introducido en una bolsa de papel, no lo congeles dentro de ellas ya que no lo aíslan suficientemente y terminará cogiendo los olores de otros alimentos que tengáis en el congelador.  Es mejor que utilicéis bolsas de congelación herméticas o bolsas de plástico normal, pero bien cerradas para que no quede aire en el interior.
  • 🥖 Congelad el pan cortado en trozos o rebanadas: es lo mejor cuando sepáis que no vais a consumir toda la pieza de pan. Es recomendable para las familias que consumen poco pan o para las personas que viven solas.
  • 🥖 Si consumís pan de molde, debéis saber que también se puede congelar si veis que no lo vais a consumir dentro de la fecha de consumo preferente. El pan de molde se descongela mucho más rápido que el pan tradicional. Además, al venir ya en rebanadas, podéis ir sacándolo del congelador a medida que lo vayáis necesitando.

  • 🥖 Si queréis obtener el pan crujiente, no deberíais descongelarlo a temperatura ambiente, ya que no recuperará su textura original. Quedará más duro y si ha cogido algo de hielo, estará blando e incluso húmedo. Pero si lo hacéis, cubrid la pieza con un paño limpio (para evitar que se oxide) durante 20 ó 30 minutos. Lo ideal es calentarlo directamente en el horno a 180 grados ( el tiempo dependerá si lo metéis de una sola pieza o cortado en rebanadas), en el microondas usando la función de descongelar o la de temperatura más baja que disponga haciendo pequeños intervalos de tiempo de unos 20 segundos (envolviéndolo bien en un paño limpio o en papel de cocina y colocándolo junto a un vaso de agua), o en una tostadora ( tostándolo por ambos lados).