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Demoledor resumen de Pedro Baños sobre la despótica censura en las Redes Sociales

'El Cotillómetro'

‘Consiguen que impere el discurso único, el pensamiento uniforme’

Cuando las redes sociales irrumpieron en nuestras vidas, lo hicieron presentándose como la alternativa que permitía a los ciudadanos compartir sus ideas, propuestas, críticas y alabanzas con miles de ciudadanos sin pasar el filtro editorial de los medios de comunicación tradicionales.

Por fin los usuarios podían expresarse a través de unas plataformas que no ponían cortapisas a los contenidos, más que las que fueran decretadas por un juez en su caso.

Eso sí, Facebook, Twitter, Apple y compañía, ya se han ido encargando de apretar las tuercas a los usuarios poco a poco, año a año, actualización tras actualización de las condiciones de uso.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook

Todo parecía que iba bien, hasta que comenzó la censura 

El compromiso de las redes era, pues, renunciar expresamente al control sobre el contenido, todo lo contrario de lo que ha sucedido en especial durante las últimas semanas: ocultación de mensajes, cierre temporal o definitivo de cuentas (Facebook, Twitter, Youtube), como las del mismísimo presidente de los Estados Unidos en ejercicio por el mero hecho de poner en tela de juicio los resultados electorales o por considerar su «potencial de violencia».

Para censurar, las redes sociales ya ni siquiera se molestan en calificar hechos bajo criterios más o menos cuestionables, sino supuestas intenciones o posibilidades.

Como dijo una vez alguien en Twitter, no censuran discursos de odio sino discursos que odian.

El Coronel Pedro Baños, especialista en geoestrategia, defensa, seguridad, terrorismo yihadista e inteligencia, y habitual colaborador del programa de televisión ‘Cuarto Milenio‘, explicó hace unos días, a través de un magnífico hilo de Twitter, todo el proceso de lo que está ocurriendo con las redes sociales.

Breve pero demoledor, mirad:

«El paradigma de las RRSS
Crean un club digital para compartir información y opiniones.
Te ofrecen un espacio de total libertad, alternativa a los medios tradicionales.
Te animan a participar, y gratis (a costa de tus datos).
Instauran una nueva sociedad, casi obligatoria para no estar desconectado del mundo.
Consiguen que sea una parte importante de tu vida.
Entonces, empieza el despotismo.
Cuando no gusta lo que dices, te silencian con la amenaza de excluirte del mundo digital, de convertirte en un paria social.
Si insistes en tu mensaje díscolo, te suspenden o eliminan la cuenta.
Se amparan en el cumplimiento de las legislaciones y el orden social.
Consiguen que impere el discurso único, el pensamiento uniforme.
Se acaba con los críticos y disconformes.
Nadie osa discrepar para no ser expulsado del club.
Fin de la ilusión de libertad.
Éxito conseguido: han creado una nueva sociedad plana y sumisa.
Logran el objetivo final: totalitarismo digital.
No es nada nuevo.
Es la clásica aspiración de imponer un discurso, una narrativa.
Lo han realizado los poderes y las élites de forma constante a lo largo de la historia.
La novedad es el escenario en el que se desarrolla: el ámbito digital.»

Fuente: Actuall