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El marido de Ada Colau y la colección de enchufados en Barcelona ¿También es machista decirlo?

«Colau ha convertido el ayuntamiento en un árbol genealógico del enchufismo y en un entramado de redes clientelares” Luz Guilarte

En las últimas horas se ha levantado mucho revuelo por el comentario realizado por la diputada de Vox, Carla Toscano, hacia la ninistra Irene Montero, con motivo del ataque lanzado por esta última a los jueces de este país de los que afirmaba que eran machistas y debían formarse más. Recordamos las palabras de Carla: «El único mérito académico que tiene usted es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias«. Las reacciones tanto en compañeros de partido, diputados del partido socialista, algunos del partido popular, periodistas, cantantes, actores, etc.. han sido tan desproporcionadas y vergonzosas que dan cuenta de el país de pandereta que se nos está quedando.

En primer lugar, lo dicho por Carla Toscano es una realidad como un templo. Y no se trata de ser machistas ni fascistas por pensarlo, se trata de ser realistas. La señora Montero no hubiera llegado a ministra si no hubiera sido la pareja de Pablo Iglesias, que fue quién la colocó. Pero es que la cosa no queda ahí, el ex-presidente segundo de gobierno, colocó a Ione Belarra, amiga y compañera de estudios de Irene, de Ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 para sustituirle en el ministerio (otra que carece de experiencia laboral ni preparación).

Y digo que no se trata de machismo por algo más: Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, lo primero que hizo cuando llegó al Ayuntamiento fue colocar a su pareja, un tal Adriá Alemany, con un suculento sueldo. ¿Es machismo recordar esto? porque en este caso fue ella la que le colocó a él.

Otro caso en el mismo consistorio catalán: El fichaje de Alicia Ramos, pareja de la concejala de vivienda, como asesora en el equipo de Ada Colau. En este caso una mujer enchufa a otra mujer ¿decirlo es también machista?

Vamos a por más casos de enchufismo en la casa consistorial de la capital catalana y el partido de extrema izquierda que gobierna en él:

Al marido de Colau, «le siguieron Vanesa Valiño, jefa de gabinete de la Concejalía de Vivienda y pareja del entonces primer teniente de alcaldía, Gerardo Pisarello; Tatiana Guerrero, novia del concejal Eloi Badia, o Carme Ribas, pareja del entonces comisionado de Cultura y hoy ministro de Universidades, Joan Subirats. Guerrero es en la actualidad asesora de Derechos Sociales, aunque debido a su juventud llegó sin apenas currículum al ayuntamiento (…)». (publicado en el Confidencial).

Según afirmó hace unos meses Luz Guilarte de Ciudadanos a propósito de este enchufismo en la alcaldía de Barcelona, Colau utiliza el dinero público para colocar a amigos y familiares  «Ha convertido el ayuntamiento en un árbol genealógico del enchufismo y en un entramado de redes clientelares”.

Son solo algunos casos del nepotismo que se ha instalado en las instituciones sin que nadie haga nada por impedirlo. Comentar este tipo de conductas no tiene nada que ver con el machismo, tiene que ver con denunciar la cara tan dura que tienen los políticos, sobre todo los de la ultraizquierda que tanto criticaban a las casta.