Ideas y soluciones para tu vida cotidiana

Jorge Javier Vázquez, un sectario obsesionado con atacar a Vox de una forma enfermiza

Un artículo de «El Cotillómetro»

El endiosado y tramposo Vázquez

Es matemático, cada vez que se comienza una nueva campaña electoral, el endiosado Jorge Javier Vázquez vuelve a hacer trampas en ‘Sálvame’ y vuelve a iniciar su particular y manipuladora campaña contra Vox.

Y con esa campaña tan habitual ya en él nos demuestra su sectarismo y que no se entera de nada, o lo que es peor: que no se quiere enterar. Unas veces utiliza el racismo para atacar a la formación de Santiago Abascal, las otras utiliza la homofobia y, cuando le cuadra, utiliza el feminismo. Aprovecha que «el Pisuerga pasa por Valladolid» y nos cuela en un programa que nada tiene que ver su dosis de sectarismo descarado.

Desconocemos si todo esto lo hará gratis o pedirá algo a cambio, pero lo que es evidente es que lo hace siempre en plena campaña y utilizando un espacio ajeno a la política, con lo que está haciendo trampa a sus espectadores que no esperan nada de esto de un programa como el suyo.

Pero observen como, además, tiene completamente acobardados a sus colaboradores como en este caso Belén Esteban. No se atreven a llevar la contraria a este endiosado y cada vez que hablan de política le piden permiso si critican sus opciones políticas y prácticamente le piden incluso perdón.


Pero por si esto fuera poco, después nos encontramos con las fantasmadas que nos cuenta a través de su columna habitual de ‘Lecturas’ en la que pide abiertamente que los partidos de izquierda cuenten con él para sus mítines. Pero atentos a como lo pide este endiosado y vanidoso: «Si la izquierda fuera inteligente, digo yo que intentaría que uno de los presentadores más populares de este país estuviera en sus actos, pero le pierde su proverbial y bochornosa superioridad moral, y se maneja en la España actual con coordenadas antiguas y muy pasadas de moda. Si alguna vez he aceptado alguna de sus invitaciones, he tenido que lidiar con miradas conmiserativas, como si me estuvieran perdonando la vida y aceptando como mal menor que un presentador como yo estuviera allí«.

Si es que este fanfarrón no tiene abuela. Díganme si no está subidito y no se lo tiene bien creído. Es que no es ni medio normal…

Fuente

Enlace directo al artículo de Jorge Javier Vázquez en ‘Lecturas’