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La increíble historia de Borja, el ingeniero que lo dejó todo por la música

Gracias a un anuncio de lotería de navidad

Artículo de ‘El Cotillómetro’

Borja Rodríguez Niso, ingeniero informático de 39 años, era un alto ejecutivo que un buen día decidió dejarlo todo  para dedicarse por entero a la música. Aprendió a tocar el piano de forma autodidacta, sin tener conocimientos de solfeo ni de música.  Actualmente se dedica a dar conciertos por toda España. Nada menos que 52 conciertos el año pasado.

Emociona su historia:

Un anuncio de lotería fue el detonante que cambió su vida. En concreto fue la banda sonora del anuncio de la lotería de 2015 donde el protagonista era el famoso Justino, un dibujo animado que daba vida a un vigilante nocturno de una fábrica de maniquís.

 

Quedó tan impactado al escucharla que quiso averiguar quien era el compositor de esa hermosa pieza, ‘Nubole Bianche‘, Ludovico Einaudi. Se enteró de que el compositor iba a dar un concierto para el mes de abril en el Teatro Real y compró las entradas.

Cuando asistió al concierto y escuchó el primer tema del compositor, se dio cuenta de que se trataba de la canción del anuncio, sintió un escalofrío brutal y se echó a llorar. Señaló con el dedo al compositor italiano y comentó a su esposa: «Yo me quiero dedicar a esto»

Al día siguiente decidió que quería dedicarse a tocar el piano y dejar su profesión. Lo curioso es que comenzó a tocar sus primeros compases gracias al piano de juguete de su hijo Hugo, que por entonces tenía 7 años. Teniendo en cuenta que no había tocado el piano nunca ni tenía conocimientos de música ni de solfeo, tuvo que echar muchísimas horas de esfuerzo y dedicación, ayudándose de tutoriales en YouTube.

Según asegura en una reciente entrevista en Cope, ante tan drástica decisión, siempre contó con el apoyo de su familia, aunque su madre aún se muestra algo recelosa ya que él había tenido una cierta posición y lo abandonó todo para dedicarse a su pasión.

 

Le encantaba su antiguo trabajo como ingeniero informático, pero hacía esta reflexión: «Yo nunca he llorado de emoción trabajando. Tocando el piano sí he llorado de emoción, porque veía a la gente llorar a mi lado al escucharme«