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La ministra, de revista en revista y tiro porque soy feminista

'El cotillómetro'

La que venía a la política para luchar contra la casta y el capitalismo

Hay una cosa muy clara y es que varios medios de comunicación están empeñados en blanquear a una de las ministras más cuestionadas del gobierno, Irene Montero.

Si hace unas semanas era Rosa Villacastín quien entrevistaba a la  ni-nistra para ‘Diez Minutos’, como si se tratara de la nueva Isabel Preysler, ahora es Joana Bonet quien entrevista a la “mujer de” para ‘Vanity Fair‘.

A este paso vamos a tener día sí y día también en las portadas de las revistas de papel couche a la que decía que había que acabar con la casta. Ahora, la comunista que criticaba a la corona, alaba a la reina Letizia. La que criticaba a Ana Botín, ahora tiene buenas palabras para ella e incluso no tiene ningún pudor en posar justo a la presidente del Santander. La que aseguraba que el capitalismo es incompatible con la vida y que con este sistema económico no se puede vivir bien, ahora vive en un casoplón, tiene niñera, jardinero, seguridad privada y seguridad pública como si de un miembro de la familia real se tratara. La que presumía que este iba a ser el gobierno más feminista de la historia, ahora forma parte de un obsceno espectáculo de vanidad envuelto en páginas de revistas que poco tienen que ver con la política que es su cometido y por lo que cobra un más que suculento sueldo, para desgracia de muchos. 

Ya vemos como muestra su preocupación por los catastróficos datos del paro, por el desplome del PIB, por los 54.000 fallecidos víctimas del coronavirus, por el infectómetro que fue aquel negro día 8 de marzo, por el cierre de miles de negocios y la ruina de otras tantas familias…

Pero lo de la propia entrevistadora es ya de órdago:

Y es la propia entrevistadora la que deja bien claro cuál es su sesgo político desde un principio cuan do comenta lo siguiente: “¡Cuidado, a ver si se nos cae!”, exclama Irene Montero (Madrid, 32 años) cuando me dispongo a enderezar la fotografía oficial de los reyes antes del disparo del fotógrafo. El retrato de Felipe VI y Letizia está apoyado en una ondulación de la boiserie que preside la pared de su despacho. El marco se mantiene y el riesgo de un amasijo de cristales rotos esparcidos en el suelo de la ministra republicana se desvanece. No hay otro renglón torcido más que el monárquico en este gabinete”.

No somos capaces de encontrar ni un solo gran medio de comunicación que tenga el valor y la independencia suficiente para hacer una entrevista rigurosa a algún miembro de toda esta chusma. La entrevistadora demuestra ser, además de activista convencida, una recoge-dictados que solo transmite lo que Montero y el gobierno quiere que se transmita de ellos. Los medios en España van de mal en peor. Una pena.

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