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POR QUÉ parte de la sociedad niega la evidencia y cede al pensamiento único

El experimento de Asch cobra más importancia en estos tiempos confusos que vivimos

El experimento de Asch, por Solomon Asch, fue un famoso experimento diseñado hace más de medio siglo para probar cómo la presión ejercida por compañeros de trabajo u otros campos, obliga a que un sujeto se conforme con la opinión de los demás.
Asch trata de mostrar cómo seres humanos perfectamente normales pueden ser presionados hasta mostrar un comportamiento inusual. Este hecho puede estar ligado a la fuerza ejercida por las figuras de autoridad, o por el consenso de la opinión de otros que les rodean.


Para el experimento, ocho sujetos fueron sentados alrededor de una mesa, con los asientos organizados según un plan construido cuidadosamente para evitar cualquier sospecha.
Sólo uno de los participantes era en realidad un participante inocente y genuino en el experimento. El resto eran cómplices de los experimentadores, cuidadosamente instruidos para dar ciertas respuestas preseleccionadas. Dada esta meticulosa construcción del experimento y su estrategia, una cantidad variable de la presión del grupo iba siendo ejercida sobre el único verdadero sujeto experimental.

Experimento de Asch

El experimento era simple en esencia.

Cada participante, siguiendo su turno asignado, era invitado a responder una serie de preguntas simples. Por ejemplo: Qué línea de una cierta figura era más larga, o cual de todas las líneas presentadas concordaba con la línea de referencia…

En un principio, los participantes dieron una variedad de respuestas correctas para no despertar sospechas. Pero después iban añadiendo progresivamente algunas respuestas incorrectas.

Esto fue pensado con el fin de permitirle a Asch el determinar cómo las respuestas del sujeto iban cambiando con la influencia de la presión de grupo.
Los resultados del experimento de Asch fueron interesantes mostrando que la presión social puede tener una influencia medible sobre las respuestas dadas.
El grupo de control, es decir, los participantes que no estaban expuestos a la presión de grupo y donde, por ende, todo el mundo respondía correctamente, tuvieron una sola respuesta incorrecta de las 35 respuestas. Eso es algo que probablemente podría explicarse por un error experimental .

A diferencia del grupo control, los resultados de los otros grupos fueron muy interesantes.

Cuando los sujetos estaban rodeados de gente que daba respuestas incorrectas a las preguntas dadas, más de un tercio de los sujetos se dejaron llevar y manifestaron una opinión o respuesta errónea.
Al menos el 75% de los sujetos dieron la respuesta equivocada a por lo menos una pregunta, a pesar de que el error experimental puede haber tenido alguna influencia en esta figura. No había duda, sin embargo, de que la presión de los compañeros puede causar la conformidad en un individuo inmerso en este tipo de situaciones.

La fácilmente manipulable sociedad española

Hasta aquí el experimento de Asch. Ahora preguntémonos lo que sucede en la sociedad actual, sobre todo en la actual sociedad española. La influencia del grupo mayoritario sobre la persona individual es tan grande, que muy poca gente se molesta en informarse de algo para tener un criterio propio. Simplemente sigue las pautas marcadas por un líder de opinión, o por una mayoría.

Hasta tal punto se da esa circunstancia, que se llega a utilizar el mismo lenguaje que utiliza ese líder o esa mayoría, sin ni siquiera saber su verdadero significado. Fascista, machista, homófobo… Todos ellos son términos usados por una gran parte de la sociedad contra otra minoritaria, sin que muchas de las personas que lo usan conozcan su verdadero significado.

Se adoptan posturas ideológicas o de comportamiento en función a modas o tendencias

Hasta tal punto se someten muchas personas a la influencia de esa moda o esas tendencias, que no se molestan ni en conocer los motivos. Simplemente es lo que se lleva o lo que dice que haga alguien que me cae bien. Esto se demuestra la terrible falta de argumentos que existe para defender una postura propia. Falta de argumentos de la que incluso muchas veces se llega a presumir.

Fuente: El Diestro