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Por qué tienes que tener cuidado con la bayeta de cocina

Cómo tener de cuidada una bayeta de cocina dice mucho de ti

¿Os ha pasado alguna vez que, estando en una cafetería, bar o en casa de algún familiar o amigo, de pronto veis la bayeta de la cocina y os dan ganas de salir corriendo?

Hay gente que usa la bayeta de cocina para todo y eso no es que esté mal, que lo está, sino que lo peor es que no se preocupa de mantenerla limpia. Algunas veces, estando de invitado en una casa, necesitas una bayeta para limpiar una mesa por ejemplo y cuando la tocas, notas que está tan suave que hasta se te resbala la mano. Pero esa suavidad no es de lo limpia que está sino de la porquería que tiene, por no mencionar el mal olor que desprende. Al enjuagarla compruebas cómo sale el agua de cualquier color menos cristalina. No hay duda de que el dueño de la bayeta es un poco cochino.

Las bayetas si no se lavan o desinfectan después de su uso, o si no se cambian con frecuencia, son un foco de bacterias. Pueden contener hasta seis veces más bacterias que las que se pueden encontrar por ejemplo en la cadena o botón del inodoro. Se extienden desde las bayetas a las encimeras de las cocinas, mesas, utensilios o tablas de cortar.

Varias investigaciones como por ejemplo las realizadas en su día por el Consejo de Higiene Global del Reino Unido o la Sociedad Estadounidense de Microbiología, demostraron que más del 50 % de las bayetas estaban contaminadas con bacterias como la e.coli y la enterococcus spp entre otras.

Aunque parece obvio, los investigadores aseguran que las bayetas que son utilizadas para distintos fines, registran una acumulación de  bacterias mayor que las usadas para una única labor. Además, las bayetas húmedas presentaron una mayor concentración bacteriana que las secas.

Cómo conseguir tener las bayetas limpias:

– Lavar bien la bayeta después de cada uso, incluso lavarla de vez en cuando en la lavadora junto con otros trapos o paños, alfombras de baño, etc..

-Tener una bayeta para cada función: Una para limpiar la mesa donde se come, otra para la encimera ya que en ella es donde se suele cocinar y se manipulan los alimentos crudos, otra para los azulejos, armarios y ventanas.

-Ponerla en remojo en agua con un chorro de lejía cada 3 ó 4 días.

-Cambiar de bayeta a menudo.

-Para determinados usos, mejor tira de papel de cocina.