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Presentadores endiosados y presentadoras endiosadas

Sus egos crecen cada día más

En el Artículo 20 de la Constitución española se reconocen y protegen, entre otros, los siguientes derechos:

  • A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
  • A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

‘El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa’.

Existen muchos tipos de periodistas o presentadores. Por un lado están los que son buenos profesionales a los que da gusto leer o escuchar y se nota de lejos su profesionalidad.

Los que más abundan, por desgracia, son los mediocres, que hablan o escriben cosas sin sentido, inexactas, sensacionalistas, incapaces de hacer una rectificación cuando ‘meten la pata’ e incluso publican noticias sin contrastar fuentes, que se olvidan del secreto profesional, ganándose el deshonroso título de ‘periodista del que no te puedes fiar’

Pero también los hay endiosados:

Son también, salvo alguna excepción, mediocres, pero se caracterizan principalmente por ser arrogantes, engreídos, altaneros, egocéntricos, con sobrada soberbia, que se creen intocables y abusan de su poder pero a la vez son serviles, cuidadosos y aduladores con los grandes grupos de poder, con los que se prestan encantados y careciendo de toda ética, a ser usados como instrumentos para dirigir las opiniones de la ‘plebe’.  Su éxito se debe en gran parte a que se han sabido ajustar a un orden establecido, sometiéndose a determinadas formas e ideologías.

Que en lugar de debatir con argumentos (porque carecen de ellos) ridiculizan a cualquier colaborador o invitado que se atreva tímidamente a expresar una opinión que difiera de la suya, juzgándolo y sentenciándolo antes de escucharlo y conocer sus argumentos, pues están acostumbrados a rodearse de colaboradores pelotas y palmeros.

Que, a pesar de llevar años en los medios, aún no han aprendido a escuchar, a callar, a cuidar sus posturas y movimientos cuando salen en televisión, a ponerse en lugar del otro, a ser comprensivos, a respetar, a admitir los equívocos e incluso a reconocer su cambio de opinión (que a buen seguro lo habrán tenido en alguna ocasión).

¿Adivinan qué presentadores estarían en el grupo de los endiosados?