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QUÉ consejos podemos seguir para limpiar los azulejos de la cocina ahorrando tiempo y esfuerzo

Si nos detenemos a pensar en la tarea de limpiar los azulejos de la cocina, lo primero que se nos pasa por la cabeza es la pereza que nos va a dar por el tiempo y esfuerzo que nos toca invertir.

Vamos a contarte algunos consejos a fin de que esta labor no te suponga tanto esfuerzo y puedas ahorrar tiempo para dedicarlo a otras cosas más divertidas:

  1. Planificación: Lo primero que hemos de hacer antes de comenzar es tener preparados todos los productos y utensilios que vamos a necesitar, esto nos facilitará la tarea.
  2. Despejar las zonas: Retiraremos todos los objetos que tengamos sobre la encimera, además de los que tengamos colgados en la pared que vamos a limpiar para que no nos supongan un estorbo.
  3. Barrer el suelo: es aconsejable barrer el suelo de la cocina para eliminar el polvo y así evitar que el suelo se ensucie más si cae agua de limpiar el azulejado.

  1. Limpiar los azulejos de arriba a abajo para que la suciedad vaya cayendo y no ensucie lo que ya hemos limpiado.
  2. Suciedad incrustada, sobre todo en los azulejos de la zona donde cocinamos por la acumulación de grasa, un truco sencillo consiste en poner a hervir una olla o cazuela con agua. El vapor desprendido ayudará a reblandecer la grasa y facilitar su limpieza.
  3. Métodos de limpieza: hay infinidad pero, dependiendo del nivel de suciedad acumulada, unos son más efectivos que otros:
  • Vinagre blanco: No podía faltar ya que es un imprescindible y un excelente  limpiador a la hora de quitar la grasa y desinfectar. Vierte agua caliente en un cubo o barreño y añade una parte de vinagre blanco por cada tres de agua. Remueve bien la mezcla y, ayudándote de una esponja o bayeta, frota los azulejos. Aclara con una bayeta humedecida en agua limpia y a continuación sécalos con un paño limpio y seco o con papel de cocina.
  • Agua y jabón: Es el método más tradicional, pero es preferible usarlo a modo de mantenimiento de manera habitual cuando haya poca suciedad. Llena un cubo con agua caliente y añade un chorro de jabón líquido de lavavajillas. Ayúdate de un estropajo para pasar los azulejos, usando la parte áspera para la suciedad más incrustada o la esponja si está más limpio. Después retira el jabón con una bayeta humedecida en agua limpia y seca la zona con un paño limpio o papel de cocina.
  • Bicarbonato: También es un gran aliado en la limpieza. Basta con diluir el bicarbonato en agua y humedecer una esponja para pasar la superficie y después secarla con un paño.

  • Amoniaco: No hay ninguna duda de la efectividad de este producto para las superficies muy castigadas, además de ser un potente desinfectante, pero lo cierto es que el olor que desprende no es nada agradable. Además, es de suma importancia usarlo con guantes y con una buena ventilación debido a los vapores que desprende. Prepara un cubo con agua caliente y vierte un chorro de amoniaco. Pasa los azulejos con una bayeta humedecida en la mezcla y frota las juntas. Después aclara con otra bayeta con agua limpia. Seca con un paño y verás cómo las juntas recuperan el blanco original.