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QUÉ curiosos oficios se perdieron a lo largo de la historia

Conoce algunos de ellos. A cual más… ¿curioso?

Aunque corran malos tiempos en temas laborales y no habría que despreciar ningún trabajo, en este artículo hablaremos de oficios y profesiones que se han perdido a lo largo de la historia, pero no porque se hayan dejado de ejercer, como el de algunos artesanos, sino porque en los tiempos que corren y en la sociedad actual no tienen cabida… afortunadamente. Por muy pesados o duros que nos puedan parecer algunos oficios en la actualidad, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que cualquiera de estos son más…. (cada uno puede añadir el calificativo que crea conveniente). Ya me diréis si estoy en lo cierto…

Limpiaculos

Lógicamente, sólo el rey podía permitirse el lujo de disponer de un Groom of the Stool. Su labor consistía en la limpieza de las partes íntimas del monarca después de defecar y, aunque pueda parecer extraño, era motivo de disputas entre las familias de los nobles el hecho de que uno de sus miembros ocupase tan “distinguida” tarea. Compartir momentos tan íntimos llegó a convertir al “limpiaculos” en un confidente real y, en algunos casos, secretarios personales del rey.

Uno de los más famosos fue Sir Henry Norris, que ejerció durante el reinado de Enrique VIII. Tan implicado estaba en las intrigas de palacio que fue acusado de adulterio con Ana Bolena y decapitado.

 

Recolector de sanguijuelas

Las sangrías, como tratamiento médico de múltiples enfermedades o dolencias, han sido una constante a lo largo de la toda la historia. El problema era la cantidad de sanguijuelas que se necesitaban para dicho tratamiento y del suministro… y de eso se encargaban los recolectores de sanguijuelas. Se metían en los ríos y zonas pantanosas -su hábitat natural- con las piernas desnudas para que las sanguijuelas se agarrasen a sus piernas. Luego salían y tenían que esperar a que se soltasen cuando ya habían chupado la suficiente cantidad de sangre, porque si intentaban arrancarlas mientras chupaban lo normal es que se quedasen las mandíbulas dentro de la piel y ya no servirían para su propósito. Además, cuando «muerden» inyectan un anticoagulante para que fluya la sangre y las heridas tardan en dejar de sangrar. Así que, en lugar de ganarse el pan con el sudor de su frente, los recolectores se ganaban el pan con la sangre…

Ahuyentador de moscas

Pepi II fue un faraón de la VI dinastía en Egipto del Imperio Antiguo. Tras la temprana muerte de su padre Merenre I, subió al trono a la edad de seis años y se le atribuye haber reinado durante más de 90 años (¿?). Se cuenta que Pepi II encontró la solución perfecta para ahuyentar las moscas: siempre iba acompañado de varios esclavos cubiertos de miel. Teniendo junto a él objetivos tan golosos, las moscas se centraban en ellos y dejaban tranquilo al faraón.

Cazador de alcantarillas

En el siglo XIX estos particulares cazadores trabajaban en las alcantarillas de Londres recorriendo los túneles a la caza/búsqueda de… cualquier objeto que luego pudiesen vender, en el mejor de los casos algunas monedas o pequeñas joyas. Cuál buscadores de oro, filtraban las aguas fecales a la búsqueda del tesoro, debían lidiar con las ratas, expuestos a gases tóxicos y a explosiones por la acumulación de metano, a los derrumbamientos y a quedar atrapados por las crecidas del Támesis que devolvían las aguas a los conductos del alcantarillado. Eran fácilmente identificables por su «uniforme de trabajo»: abrigos largos grasientos, sombrero, pantalones de lona atados en la parte baja de la pernera, un saco, un linterna y una azada para escarbar entre los desechos e incluso para defenderse de las ratas. Cuando la policía comenzó a controlar el acceso a las alcantarillas, ampliaron su zona de búsqueda a los vertederos e incluso a casas quemadas donde buscaban entre las cenizas.

Alrededor de este oficio se crearon leyendas urbanas, como la de una raza de cerdos salvajes especialmente agresivos que recorrían las alcantarillas y la de la Rata Reina: si te encontrabas con ella y la complacías sexualmente saldrías rico de las alcantarillas, en caso contrario…. tenías los días contados.

Comedor de pescados

Este peculiar oficio se ejerció en Inglaterra y Escocia hasta el siglo XIX y tenía que ver con un ritual, con distintos matices y versiones dependiendo de la época y el lugar, que consistía en limpiar el alma de los difuntos para que pudieran descansar en paz. Con el muerto de cuerpo presente, se buscaba a uno de estos «comedores de pecados» (normalmente gente marginal que vivía en la periferia de las ciudades) y se llevaba a la casa del fallecido. Allí, el comedor ingería la comida que, previamente, se había pasado por el cuerpo del muerto con el convencimiento que, de esta forma, el comedor absorbía los pecados del fallecido, su alma podía descansar en paz e ir al cielo. El comedor se llevaba unas monedas por el servicio prestado y una comida gratis.

Fuente: Historias de la historia