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QUÉ errores cometemos a la hora de colocar los huevos en la nevera y consumirlos

Los consumidores jugamos un papel clave para prevenir las enfermedades vinculadas con los huevos como la Salmonelosis

Cuando realizamos la compra y llegamos a casa, lo primero que hacemos es guardar los alimentos en sus correspondientes lugares dependiendo de si precisan ser guardados en una zona refrigerada, en el congelador o directamente en un armario.

Si el alimento en cuestión son los huevos, casi todos solemos cometer algunos errores:

  • El primero y más común es colocarlos en la puerta del frigorífico. Pues bien, según indicó en su día la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AEMA), los huevos han de guardarse en el estante del centro del frigorífico ya que si se colocan en la puerta, el hecho de abrir o cerrar la misma hace que se produzcan cambios bruscos de temperatura que inciden negativamente sobre la conservación de ese producto.
  • Otro de los errores que se suelen cometer es el de lavar los huevos cuando los compramos. La AEMA lo deja claro: «los huevos no deben lavarse ni limpiarse, ya que tales prácticas pueden dañar su cáscara que constituye una barrera eficaz contra la entrada de bacterias».
  • Sacar los huevos de la nevera con mucha antelación antes de consumirlos. Cuando vamos a cocinar, solemos tener preparados los ingredientes aunque no les haya llegado su turno. Es por esto que la agencia recomienda sacar los huevos del frigorífico justo antes de su uso. Los huevos son uno de los alimentos con mayor tendencia al crecimiento de microorganismos, por lo que habrá que tener más cuidado a la hora de manipularlos y conservarlos, sobre todo si van a ser utilizados crudos para elaborar salsas o mayonesas caseras.
  • Sacar más unidades de las que realmente se vayan a necesitar: A veces, a la hora de cocinar y con motivo de las prisas, solemos sacar más cantidad de la que necesitamos, lo que da lugar a que los huevos que no se utilicen para cocinar quedan expuestos a otra temperatura más alta de la que tenían en la nevera, lo cual puede conllevar determinados riesgos si volvemos a guardarlos con el consecuente cambio brusco de temperatura.
  • Huevos poco cocinados: Debemos cocinar correctamente todo tipo de alimentos que lleven huevo, hasta conseguir que tanto la clara como la yema queden completamente cuajadas.
  • Dejar los huevos cocidos fuera de la nevera mucho tiempo. Un gran error, nunca dejes huevos cocidos o platos con huevos fuera del refrigerador durante más de 2 horas. Las bacterias que pueden causar enfermedades crecen rápidamente a temperaturas cálidas.
  • No realizar una limpieza frecuente en el frigorífico. Es aconsejable limpiar con frecuencia el interior de la nevera y siempre que se produzcan derrames o goteos.

La Salmonella, el nombre de un grupo de bacterias, es una causa frecuente de intoxicación alimentaria. La mayoría de las personas infectadas con Salmonella desarrollan diarrea, fiebre, calambres abdominales y vómitos 12 a 72 horas tras la infección. Los síntomas generalmente duran entre 4 y 7 días, y la mayoría de las personas mejoran sin tratamiento.

 

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