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QUÉ pasos debemos seguir para planchar bien la ropa con menos esfuerzo

Planchar es una tarea sencilla aunque no lo parezca

A muchos, la tarea de planchar nos resulta una de las labores más aburridas y que más pereza dan. Si además, no solemos ser muy duchos en este menester, la cosa se complica todavía más. Pero si queremos estar estar impecablemente vestidos para cualquier ocasión que se nos presente, no hay más remedio que tirar de ese pequeño electrodoméstico y seguir unos consejos sencillos.

Algunos pensaréis que este post es irrelevante, pero hemos hablado con mucha gente que reconoce no tener ni idea de planchar, bien porque se acaban de independizar y no han tenido tiempo de aprender, bien porque no lo han hecho nunca debido a que lo hacía la pareja, o simplemente porque la ropa que llevaban habitualmente no lo necesitaba. Algunos hacen lo que pueden…

Prendas como una camisa, una blusa, un vestido, una chaqueta o un pantalón, si están correctamente planchados, nos ayudan a tener una buena tarjeta de presentación en cualquier lugar donde acudamos, ya sea en una entrevista de trabajo, en una cita importante o en el día a día porque nos gusta causar buena impresión.

Vamos a ver los pasos que debemos llevar para hacer una ‘buena plancha’:

  • Debemos contar con una tabla de planchar, un spray con agua y, por supuesto, una plancha.
  • Colocamos la tabla de planchar de forma que su extremo cuadrado quede del lado del brazo que vamos a utilizar.
  • Llenamos de agua el pequeño depósito de la plancha y la enchufamos, seleccionando la temperatura adecuada a cada prenda (suele venir indicada en la propia plancha en forma de símbolos. Por ejemplo, para prendas de algodón se pone temperatura alta, pero para el nylon se pone baja)
  • Colocamos la prenda sobre la tabla y empezamos a deslizar la plancha desde la parte interior si se trata de una camisa o blusa, y desde la parte de abajo si se trata de un pantalón o un vestido.
  • Una vez pasada la plancha sobre la prenda, la damos la vuelta y deslizamos la plancha por el otro lado.
  • Los puños de las blusas o camisas debemos desabrocharlos y planchar su interior empezando por la zona de la mitad y planchando hacia fuera.

  • El cuello. Para el caso de una camiseta o un vestido, introducimos la prenda bien estirada por el lado curvo de la tabla para poder plancharlo con facilidad desde la parte superior hacia abajo, dando presión a medida que avanzamos.
  • El cuerpo de la prenda. Para el caso de una camisa o chaqueta, por la parte delantera pasamos la plancha rodeando los botones a fin de no dejar marca sobre ellos. Alisamos bien la parte trasera sobre la tabla y la planchamos ejerciendo una ligera presión a la vez que deslizamos desde la parte superior a la inferior de la prenda.
  • Pantalones. Se comienzan a planchar por los bolsillos traseros y delanteros. Después por la cinturilla y a continuación por las perneras, asegurándonos de colocar la pernera completamente alineada sobre la tabla. En el caso de tratarse de pantalones de vestir, nos aseguramos de que ambas costuras estén siempre juntas para que la línea quede lo más recta posible y evitar hacer más de una y que queden hechos una pena. Nos podemos ayudar de un paño fino para ponerlo por encima de la pernera al  marcar la línea.

  •  Las mangas. Debemos colocarlas en forma plana sobre la tabla para deslizar la plancha desde el hombro hasta la manga, damos la vuelta a la manga y repetimos.

El spray pulverizador lo usaremos para las partes que estén muy arrugadas o para las prendas en general que lleven mucho tiempo secas y necesiten ablandarse a fin de facilitar el planchado.

Un consejo: separa la ropa antes de comenzar a planchar para llevar un orden y  lógico en cuanto a los tipos de prendas. Esto te ahorrará trabajo y te facilitará a la hora de colocar las prendas en sus respectivos armarios.

Si no disponemos de tabla de planchar, utilizaremos una superficie plana (por ejemplo una mesa) y colocaremos sobre ella una manta y una tela fina y lisa por encima.

Importante:  la plancha siempre ha de estar en movimiento sobre las superficies y no quedar fija en un solo punto, ya que se pueden producir quemaduras o antiestéticos brillos.