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QUÉ pasos debes seguir si quieres pintar tú mismo tu casa

Pintar la casa es una de las tareas menos complicada dentro de las relacionadas con las obras y reformas, aunque eso no significa que sea fácil. Gracias a los nuevos tipos de pintura que existen en el mercado y las brochas antigoteo, para el que no sea un profesional, el trabajo resulta más sencillo.

Para pintar es necesario establecer una planificación previa, conocer bien de qué están hechas las superficies a tratar, prepararlas y seguir una serie de pautas que te contamos a continuación.

Planifícate: Decide qué clase de pintura vas a usar y elige el color. La pintura ha de ser de buena calidad, fácil de limpiar, que resista roces, que no salpique y que con una sola mano cubra con facilidad la superficie (menos pintura usada, más ahorro).

El color va en gustos, pero debes tener en cuenta la luz de cada estancia ya que un espacio poco iluminado requerirá de tonos más claros; las dimensiones de cada estancia ya que un cuarto pequeño pintado de un tono oscuro, provoca sensación de más pequeño aún; los colores de los muebles para que haya buena combinación.

Materiales que vas a necesitar: masilla reparadora, espátula, lija, cinta de pintor, rollos de plástico, mascarilla, brocha mediana y un rodillo antigoteo de entre 20 y 30 centímetros con un extensor para llegar bien a los techos.

 

Momento adecuado para hacerlo: En los días en los que la temperatura sea buena y la humedad baja para que la masilla y la pintura sequen con rapidez.

Espacio bien despejado. Despeja bien la estancia sacando fuera todos los elementos que sea posible. Separa los muebles de la pared y cúbrelos con plásticos. Forra con plástico o papel de periódico el suelo, las ventanas y las puertas, y coloca cinta de pintor en los bordes de los zócalos, los enchufes y en los marcos de las ventanas y puertas para evitar que la pintura los ensucie. Procura que la habitación esté bien ventilada y utiliza la mascarilla para protegerte del polvo y de los productos químicos de la pintura.

Prepara la superficie: Limpia bien toda la superficie. Cubre los agujeros y las imperfecciones de la pared con la masilla reparadora. Extiéndela con la espátula de manera uniforme y cuando esté seca, lija todo hasta lograr un tacto suave y liso.

A pintar: Previamente haz una prueba de color para saber si es exactamente el que quieres. Déjala secar y aprecia su tono tanto con luz natural como artificial. Comienza a pintar por el techo (si se manchan las paredes no importa) utilizando el rodillo y el extensor, con trazos largos. La misma técnica para las paredes: de arriba a abajo y pasadas amplias hasta que quede todo bien cubierto. Emplea la brocha para los rincones, esquinas y bordes. Retira los plásticos y las cintas de pintor antes de que se seque la pintura para no dejar marcas.

Una vez finalices el trabajo, limpia bien el rodillo y las brochas con agua justo después de utilizarlas. Guarda la pintura sobrante en un bote bien cerrado; dale la vuelta para que no entre aire y así la pintura pueda conservar el color y la textura originales.