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Sardá pide disculpas, después de 20 años, a los afectados por Crónicas Marcianas

El Cotillómetro

Hay que entenderle, está promocionando su libro…

 

Recientemente, el polémico presentador del exitoso programa de finales de los 90 ‘Crónicas Marcianas’, Javier Sardá, entró en directo en el espacio de televisión española ‘La Hora de La 1’ para presentar su último libro. En ese momento se encontraba en plató como invitada la famosa vedette Norma Duval y el rumbo de la entrevista se torció por el enfrentamiento de ésta con el periodista debido a los ataques que desde aquel programa nocturno se hicieron hacia ella.

Sardá recordaba su etapa al frente de ‘Crónicas Marcianas’ asegurando haber estado sentado en el banquillo hasta en seis ocasiones debido a las denuncias de famosos que se habían sentido ofendidos por lo que allí se decía de ellos: «Estuve estado sentado en el banquillo un mínimo de seis ocasiones. Había gente que se sentía dolida u ofendida y tenía derecho a denunciar».

La vedette, muy indignada, se dirigió al presentador con estas palabras : «Yo no te demandé pero a mí me acribillasteis en ‘Crónicas Marcianas’ sin ningún motivo, y todo por la audiencia«. «Justicia conmigo fue poca la que hicisteis» «Las cosas que habéis dicho de mí no tienen nombre ni perdón» .

Sardá acabó dándole la razón espetando un  » yo lo sé, yo lo sé… lo único que me sabe mal de aquellos años de televisión, una televisión realmente especial y llamativa pero, también políticamente incorrecta, es que alguien se sintiese mal»

Finalmente Sardá se disculpó con Norma. Eso sí, después de haber transcurrido más de 20 años. Y aprovechó también para reconocer que le sabe mal que alguien se sintiera mal por cómo le había tratado el programa.

¡ A buenas horas !

Para los que sois más jóvenes os diremos que por aquel entonces, Javier Sardá era lo más de la televisión, era el intocable, el ‘Dios’; su programa disparaba las audiencias cada día durante años. Pero lo que comenzó siendo un espacio de puro entretenimiento, con el tiempo terminó por convertirse en un programa decadente, de mal gusto, donde se ridiculizaba y denigraba a determinados personajes, se sacaban los trapos sucios de otros, se mostraban espectáculos lamentables pseudo-pornográficos con Boris Izaguirre como protagonista, se hacían debates en los que participaban invitados que, además de ser poco respetuosos, tenían actitudes violentas.

En definitiva, se convirtió en una auténtica basura televisiva.

Ahora Sardá pide perdón a los que se sintieron afectados u ofendidos, pero entonces no lo hizo. La audiencia y el dinero mandaban por encima de la ética o la moral.

Esto es lo que se podría trasladar al ahora omnipresente Jorge Javier Vázquez, al que muchos, incluidos políticos, consideran el ombligo del mundo.