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Si os encontráis con la secretaria de igualdad del PSOE, ni os acerquéis a ella

Ha dejado claro que rechaza el saludo con dos besos y el contacto físico

Una verdadera «carga pública»

La secretaria de igualdad del PSOE y diputada en el Congreso por León, Andrea Fernández, a la que pagamos todos mal que nos pese, se ha mostrado públicamente contraria a los tradicionales saludos formales con dos besos.

Con motivo de la supresión de la obligatoriedad de llevar mascarillas en interiores decretado por el consejo de ministros el 20 de abril, la responsable de igualdad del partido socialista ha lanzado esta perla a través de su cuenta de Twitter:

                 «Ojalá la supresión de las mascarillas no traiga de vuelta
                  los saludos formales con dos besos.
                  No al contacto físico innecesario con gente desconocida».

 

Lo cierto es que cada persona es libre de opinar lo que quiera, faltaría más, pero alguien que ostenta un cargo público utilice una cuenta oficial y verificada de una red social para soltar tamaña estupidez es intolerable. Que esta «carga pública» pregone que el contacto físico entre las personas es innecesario demuestra tener falta de humanidad además de una gran ignorancia sobre su importancia tanto a nivel físico como mental.

Señora secretaria, vamos a enumerar algunos de los muchos beneficios del contacto físico que han sido probados por numerosos estudios desde hace décadas:

  • Mejora nuestro sistema inmune
  • Mejora el estado de ánimo
  • Disminuye el estrés
  • Reduce la ansiedad
  • Mejora la salud física
  • Mejora nuestra autoestima

Robin Dunbar, profesor de Psicología evolutiva de la Universidad de Oxford, en Reino Unido aseguró en una entrevista para la BBC que el tacto es algo «verdaderamente fundamental» para los humanos y, vivir sin él, debilita nuestras relaciones más cercanas. Además señaló que la razón por la que los humanos necesitan contacto físico es debido a nuestro pasado evolutivo como primates «cuando acariciamos, abrazamos y damos palmadas estimulamos la producción de endorfinas, las sustancias químicas que nos hacen sentir bien y que actúan en el cerebro para acallar el dolor».

Una verdadera lástima que, con solo 29 años, esta política carezca de valores, emociones y sentimientos. Eso sí, esta socia-lista ha sido eso, muy lista para llegar donde está. Seguro que tiene escrúpulos para regalar.

En fin, esta mentecata, con esa actitud, se merece exactamente eso, que nadie le dé dos besos al saludarla ni la extiendan la mano. Mejor aún, que ni la toquen con un palo.